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La experiencia de Albert Llambrich. El primero en comprar un iPad2 en la Apple Store La Maquinista.

He tenido la suerte de vivir la experiencia del lanzamiento de un producto de Apple, y sólo puedo decir que es casi inigualable. Merece muchísimo la pena pasar por ello. Ahora bien, una cosa es ser el doceavo de la cola y otra muy diferente ser el primero, pasándote sobre unas 17h aguantando el tipo para ser el protagonista de un día mágico. Puedo decir que en la tienda de Barcelona sólo había dos cosas que llamaban la atención de cualquier medio de comunicación. Como os imagináis, la primera es la tienda de Apple con su producto estrella, el iPad2. La segunda, que puede incluso tener más mérito que la primera, es esa persona que guarda bajo el ala el primer puesto de la cola, por lo que hacerse con una entrevista suya era obligado por cualquiera. Sin más, os dejo un enorme escrito de Albert Llambrich, el gran protagonista de ese gran día, el primero de la cola y primero en hacerse con un iPad2:
Llegue al centro comercial a aquello de las diez y poco de la noche.
Estaba sentado en uno de los bancos de al lado de la tienda Apple cuando Julio Cesar, el manager de la tienda, le decía a uno de los guardias de seguridad privados, que cuando viniera la primera persona que le avisara, allí aparezco yo…
Minutos después, me hacían junto a una compañera, la primera de muchas entrevistas, eso si, la mas jugosa. ¿Por qué? ¡me invitaron a pastel de chocolate y a café!
Eran las 22:45 cuando me instalé con los bártulos en la columna donde me dijeron que empezaría la cola. Mochila llena de bocatas, zumos y frutos secos. Sin mas compañía que mi iPhone, empezaba lo que iba a ser un buena experiencia  para muchos e inolvidable para mi.

Dos horas después, y unos cuantos porcentajes de batería menos, llegaba mi primer compañero de fatiga, y poco después, mi segunda entrevista. Esta vez era Jaume, de www.territorimac.com
A aquello de las doce muy largas, Genis, un guardia de seguridad de Apple nos comenta que le comunican que nos harán salir a pasar la noche fuera del centro. Una pequeña decepción se apropia de mi, pero con la llegada de @daniopalomar, residente en Olot, llega otra pequeña alegría. Eso si, no hay forma y nos hacen desalojar el centro.

Estas horas son las mas duras. Entre las 02:00 y las 05:00 de la madrugada, el abatimiento y el frío hace mella en nosotros.
Yo creía que iba bien preparado para combatir las inclemencias del tiempo, pero como siempre, me equivocaba. Suerte tuvimos de que no lloviera, pero el aire era frío.
La batería de mi móvil empezaba a decir adiós, cuando se me ocurrió bajarme el podscat de “la competència” y así pasar el rato haciendo unas risas.
Aún se me ocurrió otro idea maravillosa y fue ir a por mas ropa de abrigo al coche. Esta caminata de unos siete u ocho minutos me calentó un poco, pero lo que me hizo a mi y a mis compañeros coger energías, fue encontrar una gasolinera abierta y así poder coger unos cafe con leche calientes… Y creedme, aunque fueron cafés de esas máquinas malas, nos sentó como el mejor Starbucks.
A las siete vinieron dos personas más y poco a poco se animó el tema.
También vino gente a hacer la cola que no tenía ni idea de a qué hora se empezaba a vender el iPad, y cuando les informábamos, tal como habían venido se iban… Nunca olvidaré la cara de “madre mía qué pringaos” pusieron dos extranjeros, cuando se dieron cuenta je todavía faltaban mas de 12 horas de cola.
A las ocho entramos a la maquinista, como si empleados fuéramos, y volvimos a hacer cola delante del Apple Store, tal como lo dejamos la noche anterior.
Al poco llegó mas gente y para no confundirnos, empezamos a rellenar un post-it con el número que nos pertenecía a cada uno, tal como nos habían propuesto desde la misma tienda.

A partir de aquí, sólo emociones “in crecendo”.
Poco antes de las diez, ya éramos cerca de unas 20-25 personas en las cola. Todas seguíamos el orden establecido y nos comenzábamos a dispersar para desayunar. Yo creo que el Dunkin Donuts i las cafeterías de al lado, hicieron su pequeño agosto.

Al poco Starbucks empezó a distribuir café por la cola, luego Apple nos proporcionó agua mineral, y cada vez, mas y mas personas se añadían al gusano humano que éramos, formando una co que ya superaban los 100 miembros.
Fue entonces cuando conocí a @hybrix y a @franxesy, de Tarragona como yo.

Un chico que ahora es empleado de la tienda, fue el primero en pisar como cliente el Apple Store de la Maquinista y el segundo europeo en comprar un iPad 2 en la tienda de la Quinta Avenida.
Me estuvo comentando que todas las Apple Store tiene el mismo suelo, que vienen de una cantera privada propiedad de Apple en Italia. Que la aleación que hacen servir para el acero que se ve en la tienda, también es una formula secreta, al estilo de la coca cola, que sólo conoce algún empleado de Apple. Me comento el único dato que yo conocía, que la tienda de La Maquinista es la mas grande de Europa en un centro comercial. Me hizo pasar un buen rato y conocí de más cerca todo lo que envuelven estos centros, que Apple cuida con tanto mimo.

A la hora de comer, nos abalanzamos sobre el Burger King que había justo al lado de la cola. Yo creo que no me había sabido tan bien una hamburguesa desde hacia mucho tiempo.

Siendo sinceros, a las tres de la tarde, cuando Apple puso las iCortinas para tapar la tienda y así empezar a colocarlo todo, empecé a sentir un hormigueo en la barriga. Empezaba a ser consciente de que iba a formar parte de la historia de algo importante, y me a sentí mas freaky que nunca.

Ya no se cuantas entrevistas llevaba, TVE, Antena 3, Telecinco y Cuatro. Jaume, de territorimac había vuelto a saludar, Tv Barcelona…. Como muy bien me advirtió mi primo un día después por el Facebook, ni en una rueda de prensa de un jugador de fútbol, habían tantos micros. Era emocionante, espectacular, una experiencia que ni por asomo pensé que viviría… Yo soy un tipo muy normal, creedme.
Julio Cesar vino a contarme a mi primero como iba a ir el tema de la venta. Nos confirmó que sólo podíamos coger dos iPad por persona y dos Smart Cover por cada gadget que compráramos. Una vez hecha la elección, no podíamos cambiarla, y que sobretodo no perdiéramos la tarjeta que nos proporcionaba.
Unos minutos después, pasaban mas empleados de la tienda Apple para confirmar que lo habíamos entendido y efectuar la reserva, así nos aseguraban que hubiera el modelo que deseábamos.
Yo después de una pequeña charla con mis compañeros, decidí modificar la idea que llevaba en un principio y aumentar el tamaño del dispositivo de 16 a 32 gb. El color, eso si, lo tenis claro, negro. Realice la reserva y todavía quedaban casi dos horas para que todo se pusiera en marcha… Qué sensación de angustia me cogió en aquel momento. Tenia sueño, no había pegado ojo en toda la noche. Solo hacia que ir y venir al excusado por los nervios…. Y luego empezó el show…
Parte de los 120 empleados de la tienda empezó a hacer cánticos y olas para animarnos y así hacer la espera mas amena, y creedme, lo consiguieron… Cantamos un montón de cosas y hicieron que participara como uno mas a pesar de mi timidez. Pero tanto hablar con los medios, había dejado los sentimientos de timidez a un lado. Y bueno, si buscáis un pelín por Youtube, seguro que me encontráis gritando “quiero un iPad, quiero un iPad…

Se acercaba el momento, las cinco menos poco de la tarde y todo el mundo estaba como loco. Yo no he visto tantos iPhone grabando a la vez lo mismo. No sabía dónde meterme, pero me tocaba… Pepe, el gerente de la tienda, me llamó, me hizo entrar y, con la carne de gallina, allí estaban. Todos los empleados que tan bien nos habían tratado, en dos filas, formando un pasillo y con las manos levantadas, gritando mi nombre y haciendo que me sintiera la persona mas afortunada del mundo. Choque las manos con todos los que pude y llegué al final de la cola, donde me esperaban con una sonrisa de oreja a oreja para entregarme mi tan preciado iPad2, desde el que estoy escribiendo estas líneas.

Instantes de alegría, todos los trabajadores sabían quien era, se querían hacer fotos conmigo, y estaban casi tan contentos como yo de que toda la espera y el frío que había pasado valiera la pena.

La prensa estaba en la puerta esperándome, fue el último cartucho que queme, levanté mi iPad2 como si un trofeo se tratara y después me enfilé a por el coche para volver a mi lugar de origen.

Como he comentado al principio de este texto, todo ocurrió por casualidad. Yo no pretendía ser el primero de la cola, sólo quería quedar con mi amigo Marcos, que hacía años que no veía y el que me iba a presentar a su novia, pero Marcos no pudo venir hasta mucho mas tarde porqué su coche murió en medio de algún lugar de Barcelona. Bendita casualidad… Espero que lo del coche no sea nada. Gracias a todos por hacerme sentir todo lo que sentí. Y espero que estas palabras os transmitan algo de lo que yo sentí.

Seguro que después de leer esto, muchos de vosotros querréis ser los primeros de la cola el día que vendan el iPhone5.
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Categorías:Apple, iPad

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